miércoles, 8 de julio de 2026

My my hey hey

NEIL YOUNG (My my hey hey)

La década de los setenta terminaba. El ánimo protestatario punk estaba en su apogeo. La generación de Woodstock añoraba con desconsuelo los sueños frustrados. El éxito del dinero y la fama se celebraban en el hotel California.
A Neil Young la época le estaba resultando esplendorosa. Prácticamente publicó un álbum por año, entre ellos varios que son absolutas obras maestras (After the Gold Rush, 1970; Harvest, 1972; On the Beach, 1973; Tonight’s the Night, 1974…)
Lejos de ser indiferente a la efervescencia de los cambios, Neil Incluso estaba preparado para pilotarlos. De ahí que el álbum Rust never sleeps (1979) se abriera con la declaración de que el inconformismo se halla en la base del rock & roll.
El álbum, grabado en vivo, comenzaba con canciones de sonido acústico y terminaba siendo explosivamente eléctrico gracias al ardor de su banda Crazy Horse. Neil estaba plenamente vivo, entre el rey (Elvis Presley) y Johnny Rotten (Sex Pistols).

(Vaya, vaya, eh, eh / El rock & roll está aquí para quedarse / Mejor quemarse que desdibujarse / Vaya, vaya, eh, eh / De no ser nadie al gran éxito / Te dan esto y tú pagas por lo otro / Y una vez ido, ya no puedes volver / Cuando viniendo de la nada te llega el éxito /  El rey se habrá ido, pero no lo hemos olvidado / Tenemos la historia de Johnny Rotten / Es mejor quemarse que oxidarse / El rey se habrá ido, pero no lo hemos olvidado... / El rock & roll no morirá)
 

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