Sus triunfos les llegarían una década después cuando, como Simon & Garfunkel, fueron llenando sus canciones de las preciosas armonías de sus voces, así las que inmaculadamente acompañan 'Scarborough Fair’ o 'Bridge over troubled waters'.
La puerta del éxito se les entreabrió en Wednesday, 3 AM (1964) gracias a la versión acústica de 'The Sound of silence’. Sería esta misma canción, pero con arreglos de instrumentación eléctrica, la que dos años después les daría ya fama mundial.
(Hola, oscuridad, vieja amiga / Vengo a hablar contigo otra vez / Porque una visión se ha arrastrado calladamente / Y, mientras dormía, me ha dejado su semilla / Plantada en el cerebro / La visión aún perdura / Envuelta en el sonido del silencio / En sueños agitados, iba yo andando solo / Por estrechas calles de adoquín / Bajo el halo de una farola ... / Y mis ojos fueron acuchillados por el destello de una luz de neón / Que rasgaba la noche / Y tocaba el sonido del silencio)