sábado, 6 de junio de 2020

Just a little

RUBY STARR (Just a little)

La menuda Connie Little (Toledo-Ohio, 1947) comenzaba en secundaria una trayectoria musical asociada a grupos de country y cantando baladas de Brenda Lee que terminaría, convertida en Ruby Starr, a principio de los noventa en hoteles de Las Vegas.
Cambió su nombre a Ruby Jones cuando, rodeada de sección de viento y ritmo funky, registró en 1971 con voz resuelta y poderosa el disco epónimo que había supervisado Curtis Mayfield. Lo promocionaba cuando el líder de Black Oak Arkansas la vio actuar.
Estuvo unida a esta banda entre 1972 y 1976, pero formó Grey Ghost para grabar Scene Stealer (1976) en los estudios Shoals de Alabama, mientras su vida discurría como bola de fuego entre giras propias o de telonera para famosos, Black Sabbath entre ellos. 
La naturalidad con la que Ruby Starr podía hacer recordar a Janis Joplin se refleja nuevamente en Smokey places (1977), un álbum que guardaba Just a little, la famosa canción que Ron Elliott, líder y guitarrista de The Beau Brummels, escribió en 1965.

(No puedo quedarme, sí, ya sé / Y sabes que odio tener que irme / Pero, adiós, dulce fue nuestro amor / Nuestros mundos no pueden encontrarse nunca / Y lloraré algo porque te sigo queriendo / Y moriré un poco porque me toca marchar / ¿No puedes ver cómo me siento al decir que el amor es irreal? / Bueno, adiós, ha sido muy agradable, aunque incompleto / Y lloraré un poco, porque aún te sigo queriendo)


martes, 26 de mayo de 2020

The Cross

PRINCE (The Cross)

Prince legaba en 2016 una abundante discografía en la que predomina la sonoridad electro-funk, una actitud de innovación permanente y la impresión de que al fundir arte y vida el artista accede a imágenes de futuro sorteando las trabas del presente.
Escapando del entorno familiar y social de su infancia y adolescencia en Minneapolis, a los veintidós años ya había publicado tres álbumes, de los que sobresale Dirty Mind (1981), un álbum éste rendido a la concupiscencia y a ritmos insistentes de funk-rock.
Su maestría al piano y la guitarra, así como el dominio de la composición y las técnicas de producción, lo llevarían al éxito comercial de 1999 (1982), y a la celebridad de Purple rain (1984), un esfuerzo compartido con The Revolution, su banda hasta 1986.
Prince surcó como estrella rutilante la década de los ochenta, a la que añadió la genialidad caleidoscópica de Sign o' the times (1987), en donde la canción The Cross lo deja ver a la luz de una cierta inquietud religiosa que el paso del tiempo acentuaría.

(Día oscuro, noche tormentosa / Sin amor, sin esperanza a la vista / Deja de llorar, él está llegando / No mueras sin conocer la cruz / Ghettos a nuestra izquierda, flores a la derecha / Habrá pan para todos nosotros / Solo con que podamos llevar la cruz / Dulce canción de salvación / Una madre embarazada canta / Vive muerta de hambre / Sus hijos necesitan todo lo que ella trae / Todos tenemos problemas / Algunos  grandes, otros pequeños / Pronto todos nuestros problemas / Serán redimidos por la cruz)

lunes, 18 de mayo de 2020

Lovin' you

MINNIE RIPERTON (Lovin’ you)

La carrera singular de Minnie Riperton acabó con su fallecimiento prematuro en 1979. Dejaba tras de sí cinco álbumes de vibrante sensualidad y una voz soul única que recorría como un soplo extremos tonales del rango de cinco octavas.
Nació en Chicago en 1947 y de joven quería ser cantante de ópera, pero la música popular le ganó su interés cuando, con catorce años y enrolada en el grupo femenino The Gems, firmó para el sello Chess, en donde después celebraría sus primeros éxitos.
Antes, entre 1967 y 1971, lideró la banda de soul psicodélico Rotary Connection, del que era productor y arreglista Charles Stepney. Él y su marido, el compositor Richard Rudolph, la asistieron en el brillante debut de Come to my garden (1971).
‘Les fleurs’ era una exultante canción de gozo, pero escuchar ‘Lovin you', del ábum Perfect Angel (1974), acerca a la dimensión apoteósica de Minnie Riperton, una artista que cuando cantaba al placer del amor lo hacía con la atrevida inocencia de un ángel.

(Amarte es fácil porque eres maravilloso / Y hacerte el amor es lo que más quiero / Amarte es más que un sueño hecho realidad / De amarte proviene todo lo que hago / La la la la la la / Do do do do do / No hay nadie que pueda hacerme sentir / Los colores que tú traes / Quédate conmigo mientras vamos envejeciendo / Y viviremos cada día una primavera / Porque amarte ha hecho mi vida maravillosa... / La la la la la la)

domingo, 10 de mayo de 2020

Train to nowhere

SAVOY BROWN (Train to nowhere)

Savoy Brown, la banda de blues-rock que el galés Kim Simmonds (Newbridge, 1947) creara en 1966, dejó, bajo las distintas formulaciones de los primeros cinco años, una estimable obra de vigoroso blues británico, repartida en casi una decena de álbumes.
Kim Simmonds era comparable a la guitarra eléctrica a Peter Green (Fleetwood Mac) o, cuando hacía gala de rock voltaico, a Eric Clapton en versión Cream. En torno a él, Savoy Brown mantuvo desde Shake down (1967) un constante nervio creativo.
Hay coincidencia en que la formación, ramificándose al jazz y al boogie-rock, alcanza su esplendor en el complemento de la voz lastimera que el cantante Chris Youlden aportó desde Getting to the point (1968) hasta su despedida tras Raw Sienna (1970).
El encuentro de Kim Simmonds y Chris Youlden también produjo la canción que representa la quintaesencia de Savoy Brown: 'Train to nowhere', perteneciente a Blue Matter (1969), atrapa el ánimo con su ritmo hipnótico y atmósfera de oscuros presagios.

(Puedes cogerlo si quieres hacer el viaje / No te preocupes si pasa de lado / Señor, tú sabes la razón de estar / Subido a este tren hasta que muera / Sólo Dios sabe adónde va el tren en donde voy / Yo no lo sé ni me importa / No te desesperes si no llevas dinero / Pues no hace falta pagar billete / Pero, por favor, hermano, no subas a este tren / Va por malos raíles, vivirías la vida en vano)

domingo, 26 de abril de 2020

I want you to love me

FIONA APPLE  (I want you to love me)

Fiona Apple ha vuelto tras ocho años de silencio discográfico para reafirmarse como la artista de culto que viaja al fondo de sí misma y extrae esas formas cambiantes con que, partiendo de pulsiones permanentes, se reviste el tejido emocional humano.
Nacida en Nueva York en 1977, Fiona Apple quiso con Tidal (1996) enfrentar problemas de autoestima y un episodio de violación a los doce años. Los arreglos avivan la atmósfera difusa que sirve de marco a las confesiones de su voz, de raíces en el jazz.
La canción ‘Criminal' se presentó con un vídeo perturbador y el álbum consiguió un Grammy. "La vida es una mierda" y "Sed vosotros mismos", dijo al recogerlo, lo cual anticipaba que sus tres discos siguientes serían, como ella, libres e impredecibles.
En Fetch the bolt cutters (2020), quinto album de su carrera, Fiona Apple renueva su maestría al piano, pero al mismo tiempo hace de su casa, paredes y suelo incluidos, material para crear la insólita sonoridad musical que da cuerpo a textos audazmente sinceros.

(He esperado muchos años / El rastro que dejé en el camino / Me ha traído aquí / Pero el año que vine quedará claro / A lo que todo esto me llevaba / Y espero que para entonces / Tú me ames / Me muevo con los árboles en la brisa / Sé que el tiempo es elástico / Y sé que cuando me vaya / Todas mis partículas se disolverán y dispersarán / Y volveré como un latido / Y sé que a la larga nada de esto importa / Pero sé que un sonido sigue siendo un sonido…)

sábado, 18 de abril de 2020

Epitaph

KING CRIMSON (Epitaph)

Robert Fripp reunió a principios de 1969 a un grupo de extraordinarios músicos, que, dando comienzo a King Crimson, realizaron ese mismo año un álbum singularizado tanto por su contenido musical y temático, como por un impactante diseño de portada.
Junto a él, Greg Lake (bajo), Ian MacDonald (mellotron, viento), Michael Giles (batería) y el letrista Pete Sinfield firmaban In the court of the Crimson King (1969), entrelazando capas de rock abrasivo y elementos de jazz atonal y psicodelia sinfónica.
El disco se abre con ‘21st Century Schizoid Man’, preludio del aire de amenaza que sostiene todo él, y ni siquiera disipan los aires dulcemtente pastorales que acompañan la voz melodiosa de Greg Lake en temas como ‘I talk to the wind’ o  ‘Epitah’.
La carátula, representando el poder deformante del miedo, daba envoltura completa a una obra en la que Robert Fripp había buscado trasladar influencias de los Beatles, Jimi Hendrix y Miles Davis, artistas que sabían adelantar el futuro.

(El muro que el que escribieron los profetas se está resquebrajando por sus costuras / En los instrumentos de muerte resplandece la luz del sol / Cuando todos están desquiciado por pesadillas y sueños /¿No habrá alguien que ponga una corona de laurel cuando el silencio ahogue los gritos? / La confusión será mi epitafio / Mientras me arrastro por un sendero agrietado y deshecho / Si salimos adelante, nos sentaremos a descansar y reír / Pero me temo que mañana estaré llorando)


miércoles, 8 de abril de 2020

For the good times

AL GREEN (For the good times)

Al Green (Forrest City, Arkansas, 1947) participó en agrupaciones vocales de adscripción soul aún niño, pero a los dieciséis años, militando en The Creation con compañeros de colegio, ya le había ganado la expresividad musical y temática del rythm & blues.
Al Green terminó forjando una voz en falsete única que, estando él de gira en 1969 por Tejas, maravilló a Willie Mitchell, productor y vicepresidente de Hi Records, cuyos arreglos de viento y cuerda disponen a la fuerza cinemática y emocional de las canciones.
La asociación entre ambos duró casi una década, resultando una serie de álbumes que, como Let’s stay together (1972) y I’m still in love with you (1972), son obras maestras. En el segundo se hallaba ‘For the good times’, una canción de Kris Kristofferson.
La interpretación de Al Green se cuenta entre otras de grandes ilustres, Elvis Presley incluido. La canción sumó a su enorme popularidad, intacta hasta que, después del álbum The Belle (1977), el dedo de dios le señalara para ser pastor de la iglesia.

(No te pongas tan triste / Ya sé que se ha acabado / Pero la vida continúa /Y  este viejo mundo seguirá dando vueltas / Pongámonos contentos / Tuvimos un tiempo de compartir juntos / No hace falta mirar los puentes / Que iban quemándose / Reposa tu cabeza en mi almohada / Tu cuerpo, de calidez y ternura / Ponlo junto al mío / Oye el susurro de las gotas de lluvia / Que sacuden la ventana / Y haz como si me quisieras otra vez)