martes, 20 de octubre de 2020

Dancing with the moonlit knight

 GENESIS (Dancing with the moonlit knight) 

Peter Gabriel lideró la encarnación clásica de Genesis desde 1967 hasta su salida, coincidiendo con la publicación de Lamb lies down on Broadway (1974), el sexto disco de estudio. Fue una época dominada por el rock progresivo de sonoridad épica y barroca.
Es la dirección de Trespass (1970), que además inaugura el arte surrealista de sus portadas. A partir de Nursery crime (1971), la incorporación del guitarrista Steve Hackett y el batería Phil Collins consolida los aires de fantasía musical tan propios del grupo.
El ánimo aventurero y misterioso de Peter Gabriel impulsa a Genesis a seguir haciendo de Foxtrot (1972) una brillante caja de sorpresas y a dar al conjunto de esta época canciones de letras imaginativas, música alada y teatrales conciertos en directo.
La extravagante carátula de la pintora Betty Swanwick anticipa en Selling England by the pound (1973), obra maestra de rock culto y progresivo, temas como 'Dancing with the moonlit knight’, que parecen extraídos de entre las brumas de un cuento fantástico.  

(¿Puedes decirme dónde está mi país? / Preguntó el unicornio, mirándole a su verdadero amor a los ojos / ¡Es el país mío!, respondió gritando la Reina de Tal vez / De sus mercancías, él hizo su premio / ¡Últimas noticias!, se alzó una voz de entre la multitud / Ha muerto el anciano dejando una nota firmada como el Viejo padre Támesis / Parece que se ha ahogado / Y ha vendido Inglaterra a la libra / Ciudadanos de Esperanza y Gloria / El tiempo pasa / Es el ‘tiempo de vuestra vida’)

lunes, 12 de octubre de 2020

Shine a different way

PATTY GRIFFIN (Shine a different way)

Patty Griffin llegó al mundo artístico cuando, casi treintañera y residiendo en Boston, vio en la música el lenguaje que mejor daba cuenta de las incesantes batallas libradas en su corazón. Pasó de camarera a cantante bohemia y de ahí a una nueva vida.
La niña que había crecido dentro de un entorno familiar de buenos cantantes se compraría a los dieciséis años su primera guitarra, el instrumento con el que realizó las grabaciones domésticas que entusiasmaron a los cazatalentos de la compañía A&M.
Living with ghosts (1996) estaba compuesto de un repertorio folk sustentado en auténtica e intensa expresividad emocional, algo que caracterizaría luego su carrera musical. También Servant of love (2018), álbum escrito bajo el sentimiento de pérdida.
De familiares y amigos, de semillas por fructificar, del amor de Robert Plant, ex cantante de Led Zeppelin. Le empujaba ahora el querer huir de la temporalidad y buscar refugio en donde lo plantado pudiera resistir el embate del viento y la lluvia.

(Dejaré que sea el campo / Ese que olvidó la lluvia / Dejaré que sea el verano / Dejaré que sea tu rostro / El mismo que se marchó de aquí / Dejaré que así sea para siempre / Dejaré que llueva y granice / Que el clavo oxidado / No mantenga ensamblado este mundo / Dejaré que sea el sol / Que en más de una manera / Brille mañana diferente / Dejaré que sea la luna / La que entone la canción / La canción que repite / Que yo me avendré a tu voluntad)


sábado, 3 de octubre de 2020

The banality of evil

DAVID SYLVIAN & NINE HORSES (The banality of evil)

La disolución en 1982 de Japan, un grupo de sonido exótico y elegante asociado a los Nuevos Románticos, permitió a su líder David Sylvian ahondar en la complejidad de sí mismo, y extraer así las formas para una larga serie de intrigantes capítulos musicales.
Sylvain se estrenó con el impresionante Brilliant trees (1984), marcando el tono de lo que sería su obra posterior: las atmósferas de estilo refinado y aire nostálgico. A destacar la presencia al sintetizador de Ryuichi Sakamoto, frecuente colaborador.
Otro momento importante en la singular trayectoria de David Sylvian se encuentra en Secrets of the beehive (1987). Aquí, canciones como 'Orpheus', 'September' o 'Maria' surgen entre delicados arreglos para piano o cuerda y el faro alumbrador de su voz.
En 2005, con el nombre de Nine Horses, publicó junto a su hermano Steve Hansen Snow Borne Sorrow. En el tema 'The banality of evil' dominan la electrónica (Burnt Friedman), la trompeta (Arve Henriksen) y el eco de la lucha por revertir el mal en su contrario.
 
(Tengo una insignia, una insignia brillante / Y estoy pintando el escudo de amarillo y azul / Me he hecho de un club, de un club exclusivo / Pero en él no hay sitio para ti / Eh, hola, vecino, es así de cierto / Es la manera en que caminas, en los cambios, en los errores / En tus continuas exigencias / En tus quejas, en los fracasos / No sabes cuándo te va mejor / Ni lo que ello cuesta / Eh, la banalidad del mal… / No creo en lo que tú crees) 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Take a walk on the wild side

SUZANNE VEGA (Take a walk on the wild side) 

Desde su debut discográfico en 1985, bajo la corriente de moderno folk urbano, Suzanne Vega ha enriquecido su repertorio con experiencias y observaciones extraídas de la ciudad que, como Frank Sinatra cantaba en 'New York, New York', nunca duerme. 
Lo ilustran canciones notables ('Marlene on the wall', 'New York is my destination'…), pero especialmente Beauty & Crime (2007), un álbum centrado en el mapa emocional que para la cantante representan algunas calles, rincones o seres de la Gran manzana. 
Y después de rendir homenaje en 2016 a Carson McCullers, la novelista que vivió en la calle Broadway, Susan vuelve con An evening of New York songs and stories (2020), disco grabado en vivo y aire íntimo en el elegante Café Carlyle neoyorkino. 
La acompañan tres músicos ajustándose con sobriedad a las nuevas versiones con que ella renueva su aprecio por la ciudad en la que en 1978 una actuación de Lou Reed en la Universidad de Columbia la despertó al arte del rock & roll. 
 
(Holly llegó de Miami, en Florida / Viajó a dedo por todo EE.UU. / En el camino se depiló las cejas / Se afeitó las piernas y, así, él se hizo ella / Y decía: ‘Eh, cariño, date una vuelta por el lado salvaje' / Candy venía de Long Island / En el reservado era de todos la querida / Pero nunca perdió la cabeza... / Y ella decía: ‘date una vuelta por el lado salvaje’ / Y las chicas de color canturreaban ‘doo doo doo’)

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Song to the siren

TIM BUCKLEY (Song to the siren)

Tim Buckley fue un artista que, permaneciendo radicalmente fiel al inconformismo y libertad del creador, produjo una obra de gran autenticidad y valor experimental, cualidades que paradójicamente lo fueron alienando del reconocimiento del gran público.
Tim Buckley empezó, sin embargo, en el folk-rock tradicional con un disco epónimo de 1966 para el sello Elektra que tuvo excelente continuación en Goodbye and Hello (1967). Pero el duende de la perfección lo fue empujando a la experimentación y el vanguardismo.
Algo patente en Lorca (1970), su quinto álbum, en el que el gran instrumento de su voz se mueve, entre alternancia de ritmos y escalas cromáticas, como un vivo clamor. Casi simultáneamente apareció Starsailor (1970), una obra inigualable y extrema.
Tim Buckley alcanza aquí el vértice de la deconstrucción vocal y de la indagación en el campo de la disonancia. En la canción ’Song to the siren’, de las más hermosas que escribiera, se presenta como el Ulises aventurero que cae seducido bajo el canto de la sirena.
 
(Largo tiempo a flote en la soledad de los océanos / Hice todo lo que pude por sonreír / Hasta que tus dedos y ojos cantores / Me empujaron amorosamente a tu isla / Tu canto decía: Ven a mí, ven a mí / Deja que te estreche entre mis brazos / Estoy aquí, estoy aquí, para ser tu sostén / ¿Acaso soñé que yo estaba en tus sueños? / ¿Era yo la liebre y tú el zorro? / Iluso, mi barco se halla varado / Roto de desamor entre tus rocas)
 

martes, 1 de septiembre de 2020

Sixty years on

ELTON JOHN (Sixty years on) 

Elton John tenía quince años en 1962, pero ya la pasión musical lo llevaba a actuar regularmente de pianista de hotel. En 1965 daba el salto a los clubes londinenses enrolado en Bluesology, un grupo que acabaría siendo la banda de Long John Baldry.
La buena estrella de Elton John propició en 1967 su encuentro con Bernie Taupin, el poeta que escribiría las letras de sus canciones durante casi tres décadas. La ocasión fue un anuncio en la revista NME de la discográfica Liberty solicitando jóvenes de talento.
El público reconocería finalmente su trabajo conjunto en ‘Lady Samantha’, canción incluida en Empty Sky (1969), un álbum que publicó el sello menor DJM. Pero nada presagiaba que Elton John (1970) abriría a su autor definitivamente las puertas del éxito.
Contribuyeron a ello la producción de Gus Dudgeon y los arreglos de Paul Buckmaster, que sumaban suntuosamente al poder emotivo de la voz y el piano de Elton y al ánimo de Bernie por escribir alegorías del porvenir.

(¿Quién me acompañará a la iglesia a los sesenta años / Cuando el perro andrajoso que me dieron lleve diez años en la tumba? / Señorita, toco la guitarra, la toco sólo para usted / El rosario se me ha roto y sus cuentas se han desparramado / Has colgado el chaquetón y has puesto la pistola a un lado / Sabes que la guerra por la que luchaste no fue ninguna broma...  / No tengo ganas de seguir viviendo sesenta años / Me sentaré a tu lado a hablar y dejar que tus ojos revivan de nuevo)

jueves, 20 de agosto de 2020

Listen to the lion

VAN MORRISON (Listen to the lion)

Van Morrison creció en una época en que las canciones aspiraban a llegar a ser una experiencia espiritual compartida. Fiel a esa tradición, con Astral weeks (1968) inaugura una larga lista de álbumes que claman por la belleza y apelan al sentimiento.
Es el mismo sentido que da a Moondance (1970), en donde dice querer ‘complacer la llamada de las cuerdas de tu corazón’ en la canción del mismo título, impregnando al álbum del ambiente bucólico y feliz que respira rodeado de los bosques de Woodstock.
Y de prolongar este estado emocional, Van Morrison creará otra gran obra con Tupelo honey (1971). En ella, dominado por el hechizo amoroso, hasta hay alguna canción en que se descubre encandilado paseándose a la clara luz de la luna. 
En cambio, Saint Dominic’s Preview (1972), grabado en San Francisco, está lleno de turbulencias afectivas encubiertas. La bonanza ha desaparecido del horizonte, y vuelve al misticismo y a la desazón que, con aire de jazz, se expresa en 'Listen to the lion’.

(Y mi amor todo llega atropelladamente… / Oh, escucha, escucha al león de mis adentros / Buscaré en mi corazón / Al león que llevo dentro / MIs lágrimas se derraman / Mis lágrimas, igual que el agua, se han derramado… / Por el león de mis adentros… / Navegamos a Caledonia… / Lejos de Dinamarca, a Caledonia… / Navegamos por el mundo entero… / Buscando empezar otra vez desde el principio… / Y navegamos desde el Golden Gate hasta Nueva York)